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02 de septiembre de 2014
Agenda de Eventos
 

 

Bienvenidos a Marchal

Imagen de Bienvenida

Bienvenidos a Marchal, tierra de contrastes y lugares únicos. Enclavado en un fértil valle regado por las aguas del río Alhama, Marchal nos ofrece un espectacular escenario que tiene como fondo las cumbres blancas de Sierra Nevada y un casco urbano singular cuya mayor peculiaridad residen las casas cueva excavadas en sus cárcavas. Este regalo geológico, declarado Monumento Natural y con una iluminación artificial espectacular, consiste en un impresionante macizo arcilloso modelado por el efecto erosivo del agua y otros elementos que han dado lugar a un paisaje de formas sinuosas de gran belleza y variedad cromáticas, como puede comprobarse en los llamativos columbarios o el conocido Diente de la Vieja. Melocotoneros, almendros, olivos y vides surgen como auténticos oasis dentro de esta estampa desértica dibujada por las cárcavas o bad-lands.

La Candelaria

Comenzamos los trámites para declarar la fiesta de "La Candelaria" de interés turístico de Andalucía.

 

TRADICIÓN: LA CANDELARIA EN MARCHAL
            La Fiesta de La Candelaria se celebra de forma anual cada 2 de febrero. La Virgen de La Candelaria fue declarada patrona del municipio de Marchal (Granada) en Septiembre de 2002.
            Tras consultar con los más antiguos del lugar, podemos decir que tenemos conocimiento de que esta fiesta se celebra en Marchal (Granada) desde principios del siglo XX, e incluso antes.
             A lo largo de este tiempo la fiesta ha cambiado, aunque se mantiene la tradición en los principales acontecimientos de esta jornada, entre los que destacan una salida al campo para coger leña, beber vino de la tierra y degustar una buena comida tradicional. Todo el pueblo está invitado y la gente de fuera también es bien recibida. Al final del día se hace una hoguera (llamada tradicionalmente chisco) con la leña recogida durante todo el día. Por la noche se ameniza la velada con una orquesta musical.
            Esta fiesta está organizada por mayordomos, que son vecinos del pueblo. La tradición marca que deben estar solteros, ellos son los que pagan los gastos que ocasiona la organización de la fiesta. Todos los vecinos del pueblo salen a recoger leña al campo, sin distinción de sexo o edad, pero no siempre fue así.
            Según cuentan los vecinos más ancianos del municipio, antiguamente solo salían al campo a buscar leña los hombres. Las mujeres se quedaban en las casas y al final de la jornada se asomaban a los múltiples puntales de los cerros del municipio para ver llegar a los hombres desde la Sierra con sus cargas de lecha, que solían ser ramas de chaparro.
            Los ancianos del lugar y los niños, salían a las ramblas cercanas al pueblo y regresaban con pinchos que traían enganchados a sus animales de carga (mulos, caballos, etc.).
            Los mayordomos que organizaban la fiesta eran los únicos que salían a recoger leña al parque natural de Sierra Nevada, concretamente a la finca de Narváez. Estaban todo el día fuera y para la comida llevaban enganchados a sus cinturones una talega con pan y engañifa, embutido que se había preparado durante la matanza del cerdo, (chorizo, morcilla, tocino, etc.).
            Se solía pedir permiso al guarda de la finca para poder entrar a recoger la leña, pero no al dueño de la misma. Cuentan que un año uno de los mayordomos solicitó permiso al propietario y este les negó la entrada, desde entonces la leña se recoge en las inmediaciones del municipio, en sus cerros y ramblas. Los mayordomos eran los últimos vecinos en entrar al pueblo con sus cargas de leña, entre ellos competían por ver quien traía más leña en las grupas de sus animales, normalmente traían 3 cargas, dos a los lados y una en el centro. En la entrada del pueblo les esperaban sus novias que con unas banderas o mantones bordados que ellos recogían y ponían en lo más alto de su carga de leña. Las mujeres competían por ver quien hacía la mejor bandera o mantón.
            Cuando descargaban la leña colocaban unos cencerros a los animales y subidos a su grupa daban varias vueltas por el pueblo para divertirse. Los mayordomos eran los que repartían el vino de la  tierra que se bebía durante la fiesta a los vecinos. Podemos decir que era el único día del año en que todos los vecinos podían beber vino, pues la economía de la época no les permitía comprar vino.
            Toda la leña se depositaba en una de las eras del pueblo, la “era nueva”, hasta formar un enorme chisco que se quemaba al caer la noche. El chisco no se encendía hasta que los mayordomos lo hacían, esto era respetado por todos los vecinos. Todo el pueblo acudía a calentarse al mismo. No había música, solo buena charla.
            Durante ese día se gastaban bromas entre los vecinos, por ejemplo, se cortaba la carretera de acceso al pueblo y se obligaba a todo el que llegaba a beber vino, utilizaban la petaca del tabaco como vaso, etc. También, animados por el consumo de alcohol, se inventaban coplillas en las que se contaban los acontecimientos recientes o se criticaba al amo de la finca de Narváez por no dejarles entrar a coger leña a su propiedad.
            En la actualidad, se están recuperando por las Asociaciones del municipio todos estos actos. Lo único que ha variado es que el colectivo de mujeres del municipio es mucho más activo en la actualidad. La salida al campo es colectiva. Los vecinos se organizan por cuadrillas, el vino se reparte a primera hora de la jornada y cada cuadrilla pasa la jornada en el campo recogiendo leña, comiendo y disfrutando de la misma con amigos.